400 millonarios y multimillonarios firmaron una carta para pedir al Congreso que no recorte sus impuestos para evitar que aumente la desigualdad y la deuda. “Creemos firmemente que la forma de crear más trabajos de calidad y fortalecer la economía no es mediante reducciones de impuestos para los que más tenemos, sino invirtiendo en el pueblo americano”, afirma el escrito.

Promovida por la organización Responsible Wealth [Riqueza Responsable], próxima a los demócratas, la misiva entronca con la gran tradición de la filantropía estadounidense. “Somos ricos a los que nos preocupa profundamente nuestra nación y su gente, y escribimos con una sola petición: no nos corten los impuestos”, explica el escrito.

El texto -suscrito por nombres como George Soros y Steven Rockefeller, entre nombres propios de médicos, abogados y grandes empresarios- señala que quitar ese impuesto “acarrearía unas pérdidas de 269.000 millones en un decenio, más de lo que se gasta en conjunto en la Agencia del Medicamento, el Centro de Control de Enfermedades y la Agencia de Protección Ambiental”. Y agrega: “Ni es justo ni sabio proporcionar una rebaja fiscal a los ricos a expensas de las familias trabajadoras, especialmente si se financia desmantelando programas que permiten cubrir necesidades fundamentales como la salud y la alimentación”, añade.

La reforma tributaria de la Casa Blanca no sólo reduce el tope fiscal del 39,6 por ciento al 38,5 por ciento para las parejas que ganen más de un millón de dólares al año, sino que también eliminaría el impuesto de sucesiones, que ahora mismo pagan unas 5.000 familias al año y que se circunscribe a herencias por encima de los 5,49 millones de dólares.

La Casa Blanca no ha respondido aún a la carta, pero es probable que abra una nueva polémica ya que el recorte de impuestos fue unas de las grandes apuestas electorales de Trump.

Los republicanos sostienen que el recorte desencadenará una ola de inversiones de tal magnitud que detonará el crecimiento y permitirá rápidamente compensar la pérdida fiscal. “Nuestro plan está diseñado para favorecer la inversión”, dijo el consejero económico de la Casa Blanca, Gary Cohn.