Durante el pasado lunes se inició el juicio en contra de cinco hombres acusados como autores de una violación colectiva contra una joven madrileña durante la celebración de San Fermín, en 2016.

La sala de vistas del Palacio de Justicia de Pamplona es el lugar donde los cinco acusados han rechazado los cargos, excepto uno que reconoció el delito de robo del teléfono movil de la chica. Todos son imputados por el delito continuado de agresión sexual, robo con intimidación y delito contra la intimidad.

El abogado defensor de tres de los hombres, Agustín Martínez Becerra, señaló que “todos han reconocido que son inocentes y a partir de ahí se iniciará el procedimiento”.

El juicio oral por la violación colectiva finalizará el 24 de noviembre. La Fiscalía pide 22 años y 10 meses de prisión efectiva para el grupo, conocido como “La Manada”, en base al nombre del grupo de Whatsapp al que los acusados enviaron los videos del suceso para comentarlo al resto de sus amigos, la principal prueba de cargo durante la instrucción.

Según consigna El País, el juicio oral se extenderá por diez sesiones a puerta cerrada para proteger la intimidad de la víctima, una joven que al momento del suceso tenía 18 años. Los acusados fueron trasladados desde la cárcel de Pamplona donde se encuentran encarcelados en prisión preventiva.

La joven denunciante declarará durante esta jornada, protegida para impedir su contacto con la prensa y los agresores. Uno de las aristas polémicas fue la recepción de un informe elaborado por detectives privados contratados por una de las defensas, quienes siguieron a la joven durante un fin de semana. Según el trabajo realizado, que incluye publicaciones en redes sociales e imágenes de cámaras de seguridad del lugar donde vive, concluyeron que la víctima siguió su vida normal y que “no quedó traumatizada”.

El juez decidió aceptar el informe de los detectives, pero no admitió como pruebas los mensajes compartidos por los acusados y sus amigos en Whatsapp, en donde se aprecian indicios de otro posible caso de abuso sexual.

El hecho causó conmoción en el país y provocó una serie de movilizaciones contra la violencia sexual, además de una reflexión sobre lo que ocurre en la tradicional fiesta de San Fermín. Según el escrito de la acusación, los imputados bajaron la ropa interior de la joven, la obligaron a realizar felaciones a cada uno de ellos, la penetraron anal y vaginalmente sin usar preservativo, valiéndose de “su superioridad física y numérica” y de la imposibilidad de la joven de resistirse.

Además, dos de ellos, hicieron grabaciones y fotografías del hecho con sus móviles, con la intención de “vulnerar la intimidad de la víctima y posteriormente mostrarlos, enviarlos y difundirlos a su grupo de amigos”. Por último, antes de abandonar el lugar, le robaron su celular para evitar que pudiera pedir ayuda.