Una amplia polémica ha despertado la decisión del gobierno de Donald Trump de autorizar nuevamente el ingreso a estados unidos de los “trofeos de caza”, tras una medida de la administración anterior que frenaba su importación desde dos países africanos.

Durante el pasado jueves, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre (FWS, por sus siglas en inglés), anunció que a partir del viernes se permitirá el ingreso a Estados Unidos de partes de cuerpos de elefantes cazados en Zambia y Zimbabue, algo que fue prohibido por Barack Obama en 2014.

El Mandatario aseguró que el dinero gastado por los cazadores puede servir para la conservación de las especies y recalcó que la situación de esos animales en ambos países “ha cambiado y mejorado” en los últimos años.

A juicio de Trump, la medida apuntará a “mejorar la supervivencia de la especie en la naturaleza”. Sin embargo, de acuerdo a lo sostenido por el Gran Censo de Elefantes realizado en 2016, las poblaciones de esta especie han disminuido en casi un 30% entre 2007 y 2014. De hecho, solo en Zimbabue, se registró una disminución del 6% de los paquidermos.

La medida se anunció durante el Foro Consultivo de la Vida Silvestre de África, un evento a favor de la caza en Tanzania y que provoca rechazo entre las organizaciones defensoras de los animales.

Con esta noticia, las cabezas y otras partes del cuerpo de leones cazados en Zambia y Zimbabue también correrán peligro.

“La caza deportiva legal y bien regulada como parte de un programa de gestión racional puede beneficiar la conservación de ciertas especies ofreciendo incentivos a las comunidades locales para conservar la especie y devolviendo ingresos muy necesarios a la conservación”, se defendieron en la FWS.

Los hijos de la familia Trump son conocidos por sus viajes a África y participación en safaris y cacerías, por lo que se presume que serán los más felices con la noticia.