Una de las novedades de las elecciones del pasado domingo es que en esta ocasión debutó el nuevo sistema electoral proporcional con método D’Hont, que llegó en reemplazo del criticado binominal.

Este mecanismo elimina algunos de los puntos del sistema anterior que generaban más controversia, especialmente los beneficios para el doblaje de listas. El nuevo sistema, permite otro tipo de “arrastre”, pero más representativo.

El sistema D’Hont beneficia el colectivo -en este caso, los sub pactos electorales- por sobre el individuo. Esto significa que los cupos se reparten según la cantidad de votos que obtuvo cada subpacto. Entonces, es que existen casos  que lograron un cupo en el Congreso gracias a la alta votación de sus compañeros de pactos electorales.

Ese es el caso de Karin Luck (RN) en el distrito. Pese a lograr un magro 1,82% de los votos (6.868 votos), logró su cupo como diputada gracias a las altas votaciones de Gonzalo Fuenzalida y Catalina Del Real. La misma situación se dio para los diputados electos Natalia Castillo (RD) y Gonzalo Winter (MA), quienes obtuvieron 1,02% (4.452 votos) y 1,2% (5.230) respectivamente, y que fueron arrastrados por Giorgio Jackson (RD).

Más en concreto: Castillo y Winter son diputados porque Giorgio Jackson -y por ende la lista de Revolución Democrática- obtuvieron más de 100 mil votos en el distrito 10, equivalentes al 25% de los votos. Por esa votación, les corresponde tres cupos en el Congreso. El ejemplo contrario: Alberto Mayol, también del Frente Amplio, se quedó sin cupo pese a tener el 5% y más de 20 mil votos. La razón es que él compitió solo en un subpacto compuesto por solo él. Entonces, el sistema beneficia el colectivo -en este caso, los tres candidatos de RD- por sobre el candidato solo.

Ante las críticas que ha despertado esta nueva tendencia, la abogada Natalia Castillo explicó que la lógica detrás de este sistema es que privilegia los proyectos colectivos. “Cuando alguien llega a la urna y marca Giorgio Jackson, también marca por su visión política, que es la visión compartida por todas las personas que van bajo el alero del partido”, explica a El Desconcierto.

“Por eso, la lógica detrás de este tipo de arrastre es que estas ideas queden mejor representadas en el Congreso. Así, este sistema lo que favorece es que los proyectos personales pasen a segundo orden, y que los proyectos colectivos se pongan en la primera línea de las preferencias”, agregó.

Otro casos: El UDI Juan Manuel Fuenzalida consiguió un 1,85% de la votación (4.355) y fue “arrastrado” por Sergio Gahona (UDI), mientras que el apoyo que concitó Karol Cariola consiguió que también entrara al Congreso Boris Barrera, (PC), quien obtuvo un 1,29% (4.355). Lo mismo sucedió con Amaro Labra, quien consiguió el respaldo de un 1,82% (6.366 votos) y fue arrastrado por Camila Vallejo (PC).

En el Senado, esta situación se dio en el caso de Carmen Gloria Aravena (Evópoli), quien a pesar de haber obtenido un 1,24% (4.198) votos, logró un cupo gracias a la alta votación de Felipe Kast (Evópoli).