En la sección cartas de la edición del lunes 20/11/17 de El Mercurio, continuando con su práctica de guiar sibilinamente a sus lectores, se publica en el primer lugar de la página respectiva, una epístola titulada “Decisión de un DC” en la cual el lector Demetrio Infante, antiguo militante demócrata cristiano, según su propia confesión, comenta los resultados de la elección presidencial, declarando que trabajó y votó por Goic y que le producía un rechazo visceral la alternativa de apoyar a Guillier, terminando su “explicación doctrinaria” que en segunda vuelta votará de todas maneras por Piñera.

Estamos seguros que un cierto número de militantes DC, posiblemente los llamados príncipes y otros aspiracionales, seguirán el camino de la persona que firma esa carta, pero debemos saber que Goic, con su 5,88%, ya saludó a Guillier lo cual es una explícita señal, dejándose en claro que los candidatos no son propietarios de las decisiones de sus adherentes. Guillier, con su 22,70%, tiene una ardua tarea y el 17/12/17 será una contienda épica.

La derecha política se creyó el cuento propalado por las empresas expertas en encuestas sesgadas, las que le asignaban a su candidato entre un 42% y un 45% de apoyo, reduciendo el porcentaje que le concedían a Kast, para dejar en el imaginario colectivo que Piñera tenía muchas posibilidades de ganar en primera vuelta si se sufragaba con el voto útil, ya que el candidato religioso, quien obtuvo finalmente el 7,93%, no tenía ninguna posibilidad. Está claro que hubo una perversa manipulación para engañar a los electores, práctica indebida que no produjo el resultado esperado. Con esa burda operación comunicacional, Piñera se transformó en el favorito.

Todos sabemos que los dueños de las encuestadoras son personas del establishment y tanto los consorcios periodísticos tradicionales como los canales de televisión repetían como loros hablantines esas adulteradas cifras, con las cuales intentaban cazar incautos a raudales, dejándose en evidencia que muchos electores pisaron el palito. Por ello, como dijo Sánchez, si las cifras de las encuestas hubieran sido las correctas, ella estaría en segunda vuelta y el porcentaje de Piñera sería más reducido que el 36,64% informado por el Servel.

Ahora Piñera contará con el 100% de los votos de Kast y hará laboriosos esfuerzos para que los escasos votantes de Goic se plieguen a su candidatura, lo que será muy dificultoso porque, entre otros, los recién electos senadores (as) Huenchumilla y Provoste, han dicho públicamente que la DC debe apoyar sin reservas a Guillier. Tampoco  podemos perder de vista que Marco Enríquez-Ominami, inmediatamente conocido el resultado, ya expresó que él y sus convencidos seguidores serán leales soldados de Guillier, pues era sumamente peligroso para el país que las fuerzas conservadoras recuperan el poder político. Asimismo los pocos votantes de Navarro se cuadrarán con el periodista independiente oriundo de Antofagasta, igual comportamiento que deberían tener algunos seguidores de Artés.

En la elección pasada hubo una alta abstención y en diciembre próximo, los indecisos y los que dicen que sus votos no sirven de nada, tendrán que hacer el esfuerzo para ir a sufragar debido a que, un cierto porcentaje de los discípulos de Sánchez, por razones de principios y/o de otros tantos motivos, optarán por quedarse en sus casas, es decir, sin desearlo estarían favoreciendo a la derecha.

En síntesis la derecha, la misma que quería que Pinochet continuara instalado ejerciendo el poder, tiene asegurado el 44,57% de apoyo, el que podría aumentar al 46,00% con los votos de los DC que se sienten atraídos por el “orden” y el ataque frontal a la delincuencia de baja calaña que Piñera propone. Por otro lado debemos tener en cuenta que la delincuencia de cuello y corbata no será obstaculizada por su posible triunfo, pues Piñera, de una u otra forma, la tolera en aras de la búsqueda del crecimiento económico sin trabas. El hombre le llama exceso de burocracia al respeto que deben tener los inversionistas en los distintos mercados.

Infinidad de analistas dicen que las encuestas se equivocaron, lo que este columnista rechaza de plano, porque las preguntas que se les hacían a los encuestados estaban formuladas con sumo ingenio para que ellos contestaran lo que ellas querían y así se logró el resultado mentiroso buscado.

Todos sabemos que en las comunas de alto poder adquisitivo la abstención es bastante menor a la que existe en las comunas pobres y por ello, si Guillier desea derrotar a Piñera, sus huestes tendrán que movilizar a aquellos renuentes, por lo menos un millón de ciudadanos, a colocarse parsimoniosamente en la fila de las mesas de votación.


Presidente de la Fundación Defendamos la Ciudad