La investigación en curso por los casos de corrupción al interior de la FIFA ha sumado una serie de tragedias. De hecho, ya se cuenta la muerte de dos personas que fueron acusadas de participar en el escándalo.

Durante la semana pasada, el argentino Alejandro Burzaco, ex director ejecutivo de Torneos y Competencias, declaró ante la justicia de Estados Unidos e involucró a algunas figuras de la selección -incluido Lionel Messi- con el pago por partidos amistosos. Además, denunció a su compatriota Jorge Delhon, ex funcionario de Gobierno, por el pago de coimas.

Ese mismo día, Delhon se mató. Al no soportar la presión de las acusaciones, se lanzó a la vía férrea en Buenos Aires y llevaba un papel en la mano, escrito de puño y letra, que decía: “Los amo, no puedo creer”. 

Además, se reportó un nuevo caso en México, el pasado domingo. El empresario televisivo Adolfo Lagos, vicepresidente de la multinacional mexicana Televisa, fue asesinado mientras paseaba en bicicleta.

Pese a que en un comienzo se habló de un intento de robo, luego los medios mexicanos señalaron que podría ser un ajuste de cuentas. Lagos era uno de los sospechosos de haber pagado sobornos a la FIFA para obtener los derechos de retransmisión del Mundial de Fútbol. 

El Comité de Ética de la FIFA anunció este martes la suspensión de por vida al venezolano Rafael Esquivel, ex presidente de la Federación Venezuela de Fútbol (FVF) y al nicaragüense Julio Rocha para cualquier actividad relacionada con el fútbol, a nivel local e internacional.

Ambos eran investigados desde el 27 de mayo en 2015, cuando fueron arrestados en Suiza. El Comité sostuvo que ambos violaron el artículo 21 del Código de Ética al involucrarse en actos de corrupción y pago de sobornos. Esquivel se declaró culpable de asociación ilícita, delito informático y blanqueo de capitales.