El pasado martes, un grupo de cerca de veinte personas de origen sirio llegó hasta el frontis del edificio de las Naciones Unidas, ubicado en la comuna de Vitacura, para exigir un reasentamiento.

El hecho que gatilló la movilización fue la agresión que el pasado sábado sufrió Mariam, quien llegó a Chile a comienzos de octubre junto con su esposo Abel AlKarim y sus cuatro hijos dentro del grupo de 14 familias que arribaron en calidad de refugiados para instalarse en las comunas de Macul y Villa Alemana, y que sufrió una pérdida de su embarazo de cuatro meses al día siguiente.

“Queremos que encuentren una tierra que los reciba con amistad, con buena voluntad, para que puedan hacer crecer sus familias con seguridad”, señaló la presidenta Michelle Bachelet en la ocasión.

No fue precisamente eso lo que Mariam y su familia recibieron el pasado fin de semana en las cercanías de la población Santa Julia. “Un hombre vio a la familia siria e intentó quitarle el velo (hiyab) a la mujer, empujándola hacia el piso y no causándole mayores lesiones. De todas formas se hizo la denuncia en esta comisaría”, relató un oficial de la unidad policial, según consigna The Clinic. El ataque habría sido realizado por un hombre con aparentes problemas psicológicos, según información publicada por El Mercurio.

Sin embargo, al día siguiente, Mariam debió ser internada en el Hospital Luis Tisné, centro donde se les informó que había sufrido un aborto espontáneo, aunque el personal médico no pudo asegurar que la agresión tuviera alguna relación. Y debido a lo anterior, el ministerio del Interior presentó una denuncia, con el fin de esclarecer los detalles.

Acusaciones de xenofobia

“Para nosotros fue un crimen de odio”, aseguró Nabil Shehawi (35), una de las asistentes a la movilización, quien detalló que “cuando atacaron a Mariam le gritaron, ‘sirios no, sirios no’”.

Otro asistente, Hasar (19), agregó que tanto él como su familia han recibido insultos. “Mi familia, mis hermanas menores, han sido acosadas en la calle. Incluso, hemos recibido escupitajos. No son todos los chilenos, sólo algunos, pero casi todos los días recibimos discriminación”, señaló.

“Queremos irnos de Chile”, complementó Nabil, quien apuntó a las fallas por parte del Programa de Reasentamiento, iniciativa del ministerio del Interior que fue licitada y entregada por dos años a la Vicaría Pastoral Social, Caritas Chile.

Los reparos de los inmigrantes apuntan principalmente a las dificultades que han experimentado para acceder a servicios básicos, especialmente con respecto a la atención en salud, por lo que cuentan que han debido ser asistidos, por ejemplo, por sus vecinos.