Fue el 16 de julio de 2017. El Mercurio, en su sección de Reportajes, presentó una nota llamada “Pista clave irrumpe en caso Luchsinger a las puertas de juicio oral”.

El artículo hablaba de una supuesta prueba que “calzaba” que en ese entonces la Fiscalía sostenía contra los 11 comuneros mapuche por el caso Luchsinger Mackay. La publicación sorprendió a los abogados defensores y a quienes conocían al detalle la causa, pues no sabían nada de esta supuesta “prueba clave”.

Finalmente, no fue incorporada en el juicio oral, pues el tribunal estimó que se presentó de manera irregular -se subió al sitio del Poder Judicial sin estar aprobada- y que vulneraba el derecho a la defensa. Pero la situación fue una más que mostró la constante relación que sostenía el diario de la familia Edwards con la Fiscalía de La Araucanía.

Antes, en 2013, apenas una semana después del atentado que terminó con la vida de Werner Luchsinger y Vivian Mackay, el mismo medio publicaba que las evidencias apuntaban a Luis Tralcal Quidel, quien tres años después fue imputado por el delito y pasó 1 año 7 meses en prisión preventiva hasta que fue absuelto hace un mes.

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El pasado 14 de noviembre, el Tribunal Oral en lo Penal de Temuco entregó el fallo que determinó la absolución de los 11 comuneros mapuche a los que se les asoció la muerte de los Luchsinger.

El escrito de 248 páginas representa un verdadero “tirón de orejas” a la Fiscalía y a las policías. No solo por la débil calidad de la prueba sobre la que sostuvo todo el juicio -la supuesta confesión del co-imputado José Peralino Huinca- sino por la serie de errores que se cometieron en toda la investigación: desde la vulneración a los derechos de la machi Francisca Linconao en el allanamiento en su hogar, donde carabineros de civil fueron los protagonistas, los errores procesales en el reconocimiento fotográfico de la PDI, la incoherencia del relato de Peralino con lo encontrado en el sitio del suceso y otras pruebas “con insumos de dudosa procedencia”.

El texto enfatiza en que para 7 de los 11 imputados no se presentó ninguna otra prueba que el relato de Peralino, siendo que es un norma del sistema judicial que la declaración de un co-imputado es insuficiente para condenar a una persona.

Por esas razones es que incluso desde la familia Edwards se le quitó el respaldo al Ministerio Público en este caso. Así queda en evidencia con sendas editoriales de dos de los principales medios del grupo: La Segunda y El Mercurio.

El pasado jueves 16, el diario vespertino se sumó a lo escrito por el tribunal y criticó duramente a la Fiscalía. “Resulta difícil de comprender que en un crimen tan atroz, de tanta repercusión pública y para el cual el Estado, supuestamente, comprometió sus mejores esfuerzos, la persecusión fiscal y sus organismos auxiliares hayan llevado adelante una investigación desprolija y alejada de los protocolos requeridos. Es natural pensar también que en casos de menor visibilidad pública, la labor de fiscales y policías puede ser igualmente descuidada”, dice la editorial de ese día.

Finalmente, La Segunda asegura que este tipo de errores “horadan la confianza de la ciudadanía en la persecusión penal”.

Ayer, también a través de una editorial, fue el propio diario El Mercurio el que se sumó a las críticas. Aunque son más suaves que en el caso de La Segunda, el periódico asegura que “pueden apreciarse problemas en la producción de prueba” que presentó la Fiscalía de La Araucanía.

Incluso apunta contra la principal prueba, el testimonio de Peralino: “Una imputación que descansa en una prueba de estas características requiere un conjunto de indicios adicionales muy potentes para poder sostenerse, lo que parece no haber existido en este caso”.