Carlos Peña, comentarista de El Mercurio y rector de la Universidad Diego Portales, explica con una elaborada serie de argumentos el por qué el FA avanzó hasta un 20% en la votación presidencial y parlamentaria.

Como resumen dice: ”la gran virtud del FA (no la única, pero sí la principal) haya sido su capacidad para detectar la energía electoral que portaba esa estela de desasosiego, identificar una personalidad capaz de comprenderla intuitivamente y, situado detrás de ella, hacerla aparecer como estratégicamente homogénea una coalición que, no vale la pena engañarse, es muy diversa.”

Una primera pregunta al comentarista: ¿por qué esas cualidades de la candidata y del desasosiego en estela no fue capaz de ser detectada por ese agudo analista, ni por ninguna encuesta antes de la elección. La principal razón está en que no fueron, ni lo son ahora, capaces de aceptar la gran reacción de la población contra la política y los políticos que han dominado Chile desde hace treinta años.

¿Será, entonces, el voto para el FA una reacción contra la politiquería profesional, contra los políticos eternos y contra la carrera política, como medio de asegurar grandes ingresos?

El Mercurio analiza en un editorial por qué más de un 50% de los electores no van a votar, como si se hubieran resignado a considerar las votaciones como inútiles para mejorar su condición de vida. Esto último muy relacionado con el repudio generalizado a la politiquería.

Pero hay otros indicios del cansancio de la gente con los políticos profesionales:

Camilo Escalona, Osvaldo Andrade, Ignacio Walker, Andrés Zaldívar, Lily Perez, Alejandro Navarro y otros han recibido un claro mensaje que la gente no los quiere, aunque cada uno por razones particulares. ¿Serán eternos postulantes a la nueva elección en 2021?

El Frente Amplio enfrenta grandes desafíos, que son comunes a los que enfrentan Melechón y su Francia Insumisa, en España Iglesias con su Podemos y José Mujica con el Frente Amplio en Uruguay.

¿Estarán las condiciones para crear en Chile un frente más amplio en que sumen el Partido Comunista y los socialistas que tienen su propia tendencia de izquierda? Es el camino que, con distintos nombres se han seguido en Francia, Uruguay y España. Es cierto que eso implicaría la reestructuración legal de las organizaciones que integran hasta el momento el FA. Que eso significaría un cambio mayor de estrategia  en el comunismo y abandonar los eventuales cargos en futuros gobierno y, hay que decirlo, una ruptura con el derechizado partido socialista, del que se han ido marginando cientos de militantes decepcionados con esa derechización y búsqueda de cargos en los gobiernos.


Ingeniero civil, militante socialista, y adherente de RD