En política hay razones y sinrazones, males menores y males mayores, victorias inesperadas y derrotas merecidas. También segundas vueltas que presentan escenarios impensados para los actores políticos dominantes que se habían apropiado del espacio político en los últimos 30 años. La derecha, apoyada por el empresariado y con Piñera como su candidato, se había autoconvencido que arrasaría en primera vuelta. Gran error de cálculo. Ni la manipulación de los medios de comunicación o de las encuestas pudieron con la fuerza del voto real, porque si bien es cierto que obtuvieron una mayoría relativa, no fue suficiente para lograr el triunfo pregonado con arrogante antelación.

Por su parte, el magro 22,70% de la votación alcanzado por Alejandro Guillier signó el epitafio de la Nueva Mayoría. Aquí yace la coalición que jamás terminó con el modelo neoliberal, reza la lápida, aunque desde el más allá surja otro esperpento.

Asimismo, por entre las fisuras de un sistema cristalizado y asfixiante asomó, tímidamente primero y con mayor vigor después el Frente Amplio. Como todos los movimientos sociales, es heterogéneo, complejo, a veces contradictorio, con espacios y liderazgos en disputa, discursos y prácticas en construcción. Los movimientos se mueven y si no dejan de serlo. Precisamente en estos momentos el Frente se mueve para decidir qué posición adoptar en esta segunda vuelta presidencial. Como los movimientos son siempre mucho más que sus núcleos organizados, que sus dirigentes y militantes, porque fueron 1.336.622 los chilenos, chilenas e integrantes de pueblos originarios que votaron por el Frente Amplio, es que me permito no hablar por nadie, que es lo mismo que hablar movimentalmente. Hablar ampliamente, sin ser frenteamplista. Decir una palabra desde la sociología militante, simplemente.

5 Razones y una declaración

Declaración del Sentipensar

Cuando escuchamos por doquier el llamado a ser racionales, a no dejarnos llevar por las emociones o por causas éticas, generalmente son los administradores del poder que buscan imponer su racionalidad, aquella del lucro, el individualismo, la competitividad, el crecimiento económico, la productividad. De lo que se trata es justamente de lo contrario: es el Sentipensar, sentir con la cabeza y pensar con el corazón. Decir adiós de una vez y para siempre a la Sociedad del Cansancio, del trabajo sin límite, aún después de jubilar. Si sientes con la cabeza  tienes que estar contra el capitalismo, si piensas con el corazón debes estar contra el neoliberalismo. Sentipensar el mundo es comprenderlo como un todo integral donde ser humano y naturaleza son iguales, donde existe la complementariedad, la reciprocidad, la solidaridad, no la competencia. Menos aún la explotación y la depredación. Es la sociedad del Buen Vivir ancestral indígena y no del Mal Vivir capitalista.

Por consiguiente, algo de ello es lo que está en juego en esta segunda vuelta presidencial. No todo se dirime en la esfera electoral, en lo absoluto, pero en la actual coyuntura los principales actores políticos, sean individuales o colectivos, adoptan posiciones y definen estrategias. Yo solamente sentipienso que existen 1.336.622 razones para que el Frente Amplio no negocie con nadie

Primera razón

Aquellos que votaron por el Frente Amplio lo hicieron porque creyeron en una alternativa política distinta a las coaliciones que reprodujeron el modelo neoliberal en las tres últimas décadas en el país. No se puede saber si sus motivaciones fueron profundamente ideológicas, emocionales, propulsadas por la rabia, el hastío ante la corrupción, las colusiones de los empresarios, la forma de ejercer la política, la complicidad entre la política y los grupos económicos o sencillamente buscando  un modo de vida digno. Pero indudablemente quieren un cambio.

Segunda razón

Aducir como argumento la necesidad de unirse para evitar el triunfo de Sebastián Piñera es cobardía política. Es la manida tesis del mal menor que ha mantenido al país secuestrado por el modelo neoliberal en los últimos 27 años. No se trata de un candidato –en este caso de Guillier– sino que de una arquitectura económica, política, ideológica y social que se expresa, entre otras cosas, en las AFP, isapres, universidades privadas, en la concentración económica, en la desigualdad social, en las privatizaciones del agua, las carreteras, el cobre, el mar.

Tercera razón

Esperar gestos desde la Nueva Mayoría y que el comando presidencial de su candidato integre a su programa de gobierno propuestas emanadas desde el Frente Amplio es cederle la iniciativa política al adversario. Beatriz Sánchez, a pesar de todo y contra todos, obtuvo el 20% de los votos, es decir, se situó a tan solo 2 puntos de diferencia de Alejandro Guillier. Además de haber elegido a 20 parlamentarios. Por ende, la victoria fue del Frente Amplio. Esto transformó radicalmente la estructura del sistema político chileno y, por lo mismo, la Nueva Mayoría no está en condiciones de exigir nada ni tampoco hacer gestos ni otorgar dádivas. Esperar gestos es asumir una postura derrotista.

Cuarta razón

El Frente Amplio no está en ninguna encrucijada, porque no es responsable de un eventual triunfo de Piñera. Esta se deberá a la incapacidad de un gobierno que incumplió sus promesas, del cansancio de un pueblo abrumado por deudas, sueldos y jubilaciones miserables, mientras observa como carabineros y militares roban miles de millones de pesos. Un segmento de éste cree que el gobierno de derecha les podrá solucionar sus ingentes problemas, principalmente laborales.

Sin embargo, otra parte considera que el Frente puede ser una alternativa real, por tanto si este último negociara con la Nueva Mayoría constituiría una traición a la confianza depositada en dicho proyecto. Un retorno a la antigua política cupular, aquella que se lleva a cabo de espaldas al pueblo.

Quinta razón

Decir que uno no es dueño de los votos de quien te apoyó en las urnas es verdad, pero también un lugar común. Además –en términos políticos– muy útil para lavarse las manos y no asumir una postura clara y precisa. El Frente Amplio no debería señalar que no es propietario de los votos emitidos, porque es de toda obviedad. Tampoco llamar a votar por Guillier o en contra de Guillier. Eso queda en la conciencia de cada cual.

Lo más lógico, sentipienso, sería sostener que el Frente posee un programa, un proyecto político a largo plazo que trasciende coyunturas electorales y que implica continuar construyendo un movimiento social y político con la capacidad de, quizás, edificar una sociedad distinta al capitalismo.

En síntesis, no se trata, sentipienso, de exigirle al candidato de la Nueva Mayoría que debe terminar con la AFP, convocar a una Asamblea Constituyente para elaborar una nueva Constitución, Gratuidad total y eliminación del CAE, por ejemplo, sino que reafirmar un proyecto propio y punto. No puede haber integración posible entre un modelo neoliberal que se ha impuesto y reproducido por 30 años y un proyecto que plantea ser todo lo contrario.

Las demás 1.336.617 razones las darán a conocer los chilenos y chilenas el 17 de diciembre de 2017.


Sociólogo, Director Centro de Estudios de América Latina y El Caribe-CEALC