1. El ocaso de la Concertación

El dato más relevante que hay de estas elecciones es el ocaso de la Concertación. La agonía puede ser más larga o más corta, pero el camino ya es definitivo y con esto comienza el proceso de cierre de un ciclo, es decir, se acabó la hegemonía de la Concertación de más de 25 años sobre la forma en que se construía izquierda en Chile. Sin embargo, las agonías son largas -como en el caso del imperio inglés o el peronismo- y a veces llevan capítulos de tragedia que no han llegado, tragedias tipo Fulvio Rossi. La telenovela puede seguir, pero desapareció como mayoría sustantiva y como capacidad hegemónica sobre un discurso.

2. El Frente Amplio no es bacheletista

El Frente Amplio no está disponible para ser el homólogo de lo que fue el Partido Comunista en 2014. El Frente Amplio no es bacheletista, no es la defensa del gobierno de Bachelet, es otro sentido de las transformaciones: recuperar la educación pública, no más vouchers para la educación privada, fin al CAE, recuperar el derecho a la salud pública, No+AFP, etc. El Frente Amplio no tiene por dónde operar como balón de oxígeno para la Concertación.

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3. El factor Beatriz Sánchez

El rol de Beatriz Sánchez es muy relevante. No hay que perder de vista que ella sacó una votación sensiblemente más alta que la de la bancada del Frente Amplio. En los sectores de esta vapuleada modernización capitalista de la tesis de Carlos Peña, como La Florida o Maipú, el voto de Beatriz Sánchez se dispara mucho más allá de la coalición. En esos sectores no entra tampoco el voto de la Concertación, y ese es el voto que el Frente Amplio debe disputar, pues hasta ahora no se ha manifestado directamente en política y ellos eran uno de los protagonistas del divorcio entre política y sociedad. Y Beatriz Sánchez, como figura, encarna a ese mundo que ha luchado, no es la típica persona que viene protegida por la cuna y sus redes de contactos. Eso la convierte, por su historia y su estilo, en una dirigenta genuina del proceso que le aporta un delta a lo que ya constituían la sumatoria de las organizaciones. El Frente Amplio debiera tomar nota de esto y convertirlo en audiencia real.

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4. El Chile de la modernización capitalista y la tesis de Carlos Peña

Creo que la tesis de Carlos Peña de que el 2011 no era un reclamo revolucionario, sino uno de consumidores enojados, tiene algo de razón. Me gustaría que no tuviera nada de razón, pero la verdad es que algo de eso hay y tiene que ver con que está muy metido detrás del discurso meritocrático esta idea de que queremos más condiciones para competir. La columna que escribió Peña en El Mercurio dice que lo que piden los jóvenes el 2011 es más capitalismo -un capitalismo sin constricción de apellidos-, y eso le golpeó fuerte a muchos sectores, que creían que con la demanda meritocrática estaban luchando contra el capitalismo. En ciertos casos, esto tiene que ver con la despolitización actual, pero en otros corresponde de plano a una ingenuidad de cierta izquierda que es tremenda. Hubo muchos discursos que afirmaban que se derrumbaba todo y que también le hicieron la pega a esa tesis.

5. El derrumbe del modelo

¡Cómo se va a haber derrumbado el modelo! Estamos en 2017 y si esto no es el modelo funcionando todavía, ¿qué es lo que es? Más encima viene un gobierno de derecha y puede que venga más de uno si no trabajamos bien. En ese punto, me parece que sí hay sectores importantes en los cuales ha calado esa ideología, y con no pocos ideológos de la izquierda que se prestan para eso. Piensa en un millón de personas marchando por no más AFP, yo no puedo decir que ese millón de personas son de izquierda. Eso sería sacar una cuenta alegre que no es verdad, mucha de esa gente puede haber botado por Piñera. Había gente que decía que lo que la gente quería el 2011 era que les bajaran la cuota del CAE para comprarse un plasma. ¡Y eso sí existe! Si vamos a tratar de tapar el sol con un dedo estamos re mal, porque la hegemonía cultural es enorme. Eso no significa que otro sector del 2011 ha sido capaz de ir levantando y construyendo una alternativa política que en este rato sacó el 20%. Ese componente heterogéneo es donde se están manifestando estas cuestiones.

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6. La deliberación del Frente Amplio

El Frente Amplio es heterogéneo y, por lo mismo, la deliberación es lo más importante. El Frente Amplio necesita mucho de eso, yo lo he defendido porque necesita madurar y ganar densidad frente a los desafíos. Ahora, mi opinión es que hay una oportunidad de cerrar un ciclo histórico y creo que en eso hay que avanzar, no es posible en este rato replegarse. Yo sé que Guillier puede tener muchas similitudes con las cosas que está planteando Piñera, pero eso no nos debería permitir la posición cómoda de enmudecer o andar a medias tintas. Hay que avanzar todo lo posible en apretar a la Concertación y a Guillier por definiciones claras. Yo no estoy inventando el agua tibia ni descubriendo la penicilina, ya está descubierta. Por algo voté por donde voté.

7. El chantaje de la Nueva Mayoría para evitar que gane la derecha

Hoy tenemos la capacidad de apretar, hoy no tienen hegemonía sobre la izquierda. Esta es una conversa de 22% a 20%, es una conversa entre iguales. Ellos ya no tienen las condiciones hegemónicas de los ’90 sobre el resto de la izquierda, donde había que pegarse calladito detrás de ellos, aplastando la posibilidad de construir izquierda en Chile. Ahora las condiciones son distintas, y el país tiene que saber que si gana Piñera, va a ser responsabilidad de la Concertación. Pero el Frente Amplio tiene que ser consecuente con la gente que votó por nosotros, y decirles que las transformaciones las vamos a seguir empujando en todos los escenarios que vengan. Como los escenarios no los escojo yo todavía, porque soy una fuerza que está recién empezando a quebrar ese bicoalicionalismo, hay que avanzar en este rato y no darles tiempo a que se reorganicen y vuelvan a imponer la vieja política de los pactos cerrados de la transición. Además, discúlpame, la Concertación no está en condición de ofrecer nada en este rato. Es posible que se replieguen en una posición obcecada donde creen que todavía están en las mismas condiciones hegemonistas. Y si eso ocurre, estos se tendrán que responsabilizar de que salga Piñera.

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8. Guillier y la cooptación de las banderas de cambio social

Los acuerdos programáticos de papel no funcionan. Si declaran un acuerdo debe ser sumamente transparente y público, y si no lo cumplen hay toda la legitimidad para las protestas contra a un gobierno que no lo cumpla. La legitimidad que habría a la presión social que enfrentarían sería tremenda. Eso significa que no es posible reeditar la capacidad de manipulación de las banderas del 2011 que hubo en el gobierno de Bachelet, ya no pueden hacerlo cuando hay una fuerza que tiene el 22% y otra que tiene el 20%. Si ellos creen que van a tener esa capacidad de control social, están jugando con fuego, ellos serían responsable de avanzar hacia una crisis social muy grande, aunque no la decretemos nosotros. El Frente Amplio no es responsable de que hayan marchado un millón de personas contra las AFP. Ojalá hubiésemos sido responsables, pero no lo somos. Porque mal que mal tanto el voto mayoritario de la Concertación como el voto mayoritario del Frente Amplio está buscando cambios. Hay algo que sí se cayó del discurso de la derecha: que Chile no quería cambios, que habíamos echo las cosas mal y que mejor volvamos hacia atrás un poco. Eso sí que quedó aplastadísimo.

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9. El documento firmado junto a Fernando Atria

Hay gente que ha dado una lucha muy digna dentro de la Concertación. Gente con la que comparto trayectorías -académicas incluso- que no está vinculado a esa Concertación decadente de estructuras clientelares que convirtió a los partidos en bolsas de trabajo. Gente como Fernando Atria, que ha intentado recuperar, en condiciones muy difíciles, la dignidad del legado histórico de Allende y del viejo Partido Socialista. Si Fernando tiene la fuerza para hacerse oír adentro, para llamar a la responsabilidad histórica que tenemos de impedir un gobierno de derecha, nosotros lo podemos hacer en el Frente Amplio. Y la idea era unir fuerzas con Fernando en una interpretación de lo que ha ocurrido y los puntos que nos parece que podemos sugerirles a las fuerzas donde estamos cada uno anclados para que tomen en cuenta en el debate. Esto sin ánimo de querer reemplazar en ningún caso las asambleas y las deliberaciones de cada orgánica, nosotros no somos representantes de ningún diálogo, simplemente apuntalamos contenidos. Es como cuando hacemos libros o damos charlas, cosas que habitualmente hacemos los dos.

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10. Se le puede ganar a Piñera

Tenemos la responsabilidad histórica de jugarla. No hay posibilidad de que después digas “disculpa, no me di cuenta”, hay una pequeña ventana de dar vuelta las cosas y hay que estrujarla a toda posibilidad. Hay una cierta debilidad que tiene la derecha porque Piñera tiene un voto muy sólido, pero con un nivel de rechazo muy alto, por lo que también le cuesta subir. Piñera viene con una idea más Cieplan que Libertad y Desarrollo, por decirlo de alguna manera, y él también iba a apretar para terminar de aniquilar lo que queda de Concertación. Hay un sector de la DC -Mariana Aylwin- que está aspirando a irse con él, pero la votación sorpresiva de José Antonio Kast lo limita a expandirse hacia el otro lado. Eso abre más posibilidades de frenarlo, por lo que no hay que condenarse a priori a que ya está jugada la carrera. Esta es la oportunidad que hay que aprovechar, y por eso estamos llamando a tomar estas posiciones para que el Frente Amplio encuentre en esta segunda vuelta una nueva oportunidad para proyectarse. Es una oportunidad objetiva, no es un acto de voluntarismo.

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