El carnaval de Brasil ha estado marcado este año por manifestaciones políticas de todo tipo y, aunque eso sea una tradición en el país, el 2018 viene con un tono un poco más fuerte, a favor (u en contra) de algunas figuras e ideas.

En muchas ciudades del país ha habido manifestaciones de apoyo a Lula, el gran favorito para las presidenciales de octubre, pese a que es muy difícil que pueda ser candidato tras la reciente segunda condena judicial en su contra. En las tres ciudades con las más grandes fiestas carnavalescas del país (Recife/Olinda, Río de Janeiro y Salvador de Bahía) se escucharon gritos y cantos a favor de Lula.

Por ejemplo, se vio al bloque carnavalesco de Copacabana (Río de Janeiro) cantando “olé olé olá Lula”, la canción que marcó la campaña electoral de 2002, la primera vencida por el ex presidente:

O en la entrada del Morro da Rocinha, la más grande favela de Río de Janeiro, fue instalado un lienzo grande donde se lee claramente: “STF (la suprema corte de Brasil), si prenden a Lula el cerro (morro) va a bajar a la ciudad”:

El hecho sucede pocos días después que el favorito de la derecha, el ex militar Jair Bolsonaro, dijera en un evento para los grandes empresarios brasileños que su solución para combatir al crimen organizado es hacer acciones de guerra con ametralladoras en los cerros de Río de Janeiro, empezando justamente por el de Rocinha. Un comentario que despertó aplausos entusiasmados de los representantes del Mercado, según la prensa local.

En otro acontecimiento importante, una pequeña multitud de parranderos de carnaval invadió el Aeropuerto Santos Dumont de Río de Janeiro el último domingo, para hacer fiesta pero aprovechando para gritar algunas consignas políticas, como el tradicional Fora Temer (“que se vaya Temer”) y Crivella vai tomar no cu, una ofensa a los garabatos al alcalde de la ciudad, Marcelo Crivella, que también es obispo evangélico y que trató de boicotear el carnaval de este año con corte de gastos y otras medidas prohibitivas:  

Temer vampiro

Fue en el tradicional desfile de las Escuelas de Samba de Río de Janeiro donde se vio el mejor ejemplo de manifestación política de este carnaval, durante una presentación de la escuela Paraíso de Tuiuti.

A empezar por el tema que la escuela decidió abordar: la letra de la samba preguntó “meu Deus, meu Deus, está extinta a escravidão?” (“Dios mio, Dios mio, ¿se ha extinguido la esclavitud?”) y expuso las marcas de los años de esclavitud que todavía siguen presentes en la sociedad brasileña. Brasil fue el último país de América a terminar con la esclavitud legal y tuvo en el comercio de esclavos africanos una de las bases de la economía de la colonia.

Las fantasías de Paraíso de Tuiuti mostraron de forma cruda la violencia a los esclavos, usando el arte para compararlo con las situaciones aún normalmente vividas por las mujeres negras y los hombres negros brasileños, revelando un racismo que contradice el discurso de la “democracia racial” con que el país trata de convencer al resto del mundo.

Pero lejos de quedar solo en los aspectos históricos y sociológicos, Tuiuti fue más allá para hacer una crítica política bastante más actual, y con un blanco evidente: la reciente reforma laboral promovida por el gobierno de Michel Temer. Uno de los pasajes del desfile mostró personas con su libreta laboral rasgada (el documento es el que asegura el trabajo con contrato en Brasil), como forma de criticar los derechos perdidos con las medidas de flexibilización que favorecen a los empresarios y perjudican a los trabajadores.

En otro pasaje la crítica va más allá y apunta directamente al golpe de Estado de 2016, y a los manifestantes de derecha vestidos con camisetas verde y amarillas y colgados de unas manos gigantes, como diciendo que fueron manipulados por los medios. La emisora Globo, que transmite el desfile para todo Brasil y muchos otros países, trató de ignorar al máximo esa parte del desfile de Tuiuti y, cuando mostraba las escenas, los comentaristas simplemente no mencionaban la fantasía o se fijaban más bien en los tradicionales comentarios sexistas sobre las sambistas con los senos más grandes o la cola más descubierta.

Al final, el carro principal de la escuela traía como fantasía destacada a un Michel Temer caracterizado como un vampiro cuya capa era hecha de plumas y billetes de dólar. Nuevamente, la emisora Globo trató de omitir al máximo la alusión al presidente, con comentarios que no escondían el claro inconveniente para la transmisión oficial. De hecho, este es el video con todo el desfile de la escuela Paraíso de Tuiuti, para que uno pueda apreciarlo junto con los comentarios de la transmisión de Globo:

Pese a no ser una de las escuelas más tradicionales de Río de Janeiro (las consideradas 5 grandes son Portela, Mangueira, Salgueiro, Mocidade y Beija-Flor), todas las encuestas de los portales de noticias brasileños dan a Paraíso de Tuiuti como la favorita del público, con votación siempre superior a los 60%. Además el portal UOL, el más visitado de Brasil, daba una preferencia de 87% a Tuiuti a las 12 horas de lunes.

Hay que ver si Globo, que tiene una gran influencia sobre los jurados del desfile, permitirá que la voz del pueblo haga con que Tuiuti sea campeona con un abordaje cuya ideología claramente desagradó a la emisora.