Durante la madrugada de este martes falleció una adulta mayor de nombre Elena Pricinger tras un incendio que afectó a la vivienda donde se encontraba en la toma San Francisco en San Bernardo. Este es el décimo incendio que afecta al campamento, y que en esta ocasión, además de terminar con la vida de la anciana, quemó otras diez casas del lugar. 

Carabineros explicó que el siniestro comenzó alrededor de las dos de la madrugada y hasta el momento no hay claridad del origen de las llamas. Los habitantes del campamento acusan que este incendio fue provocado de manera intencional, al igual que los anteriores, como medida para que la gente deje el espacio.

Respecto al deceso de la mujer de aproximadamente 80 años, la cirujana dentista y presidenta Fundación Seamos Salud, Natalia Cabrera, redactó un sentido mensaje en su cuenta de Facebook. La profesional de la salud había conocido la situación de abandono y  pobreza de la anciana hace solo un día atrás mientras realizaba un diagnostico de los problemas de salud más graves de la comunidad. Igualmente, Pricinger contó a la joven que sus nietos la maltrataban.

En su publicación, Cabrera la nombra como “la Weli” y cuenta sobre las malas condiciones de salud de la mujer mayor de edad. “Tenía varias condiciones de salud que dificultaban su movilidad; una herida infectada en su pierna izquierda, cataratas que la estaban dejando ciega, una hernia en su estómago, y una muñeca abultada por una fractura no tratada, provocada por un golpe de su nieto de 12 años. De las heridas psicológicas ni hablar, pues sus llantos fueron suficientes para comprender un atisbo de su sufrimiento”, relató.

La presidenta de “Seamos Salud” continúa agregando: “su familia no la quiere, nos dice, la tienen abandonada, como también la abandonaron las personas que no le habían dado una solución a la ausencia de electricidad en su hogar, a la falta de agua potable que provocó hace poco un brote de hepatitis en el campamento”

“Hace algunas horas, me llaman para decirme que la señora Elena murió calcinada en el décimo incendio intencional en un mes, práctica que ya había acabado con varias viviendas del sector (..) Nos mataron a la Weli. Nos mataron al rostro de la desigualdad más brutal de este país: quienes no tienen acceso a una salud digna, a una educación de calidad, ni siquiera a tener un techo sobre sus cabezas”, finaliza