El pasado 9 de febrero la artista española Christina Rosenvinge lanzó su último disco en solitario “Un hombre rubio” donde habla de “la cárcel de la masculinidad tradicional”. Este reciente trabajo de la cantante tiene estrecha relación con el feminismo, lucha por la cual se ha abanderado públicamente.

Rosenvinge se declara una feminista “reflexiva que escucha, comprende y reparte pedagogía en tercera persona”. Asimismo, lo liga con la música planteando la crítica sobre la composición de las bandas que suelen tener pocas mujeres en sus filas, especialmente aquellas que tocan pop-rock. “Se necesita cultivar tres rasgos de personalidad que se consideran positivos en un hombre y negativos en una mujer: autoestima, audacia y ambición”, reflexiona.

De esta forma, continúa agregando: “me hice feminista en la pubertad. Mi primera reinvindicación fue tener la misma paga mensual que mi hermano mayor. Le expliqué a mi padre que era mejor que yo invitara a los chicos y no esperaran nada a cambio y sacó la billetera”.

Sobre la lucha feminista y el gran movimiento generado en torno a esta indicó que “es un paso evolutivo necesario, ni siquiera es una opción”. La cantante además plantea que por mucho tiempo vivió “situaciones sórdidas, feas”  en la industria que finalmente “afectaron a cómo se desarrolló mi carrera”.

Respecto a la desigualdad en la industria musical, comenta que si los artistas comienzaran a optar por pagar por servicios o producciones a cargo de mujeres, esto produciría mayor igualdad. “Yo hago eso desde hace mucho. No quiere decir que menosprecie a los hombres, que son compañeros y soporte de lo que hago, sino que intento dar la primera opción a una mujer porque otros no lo hacen”, manifestó en entrevista con Pikara Magazine.

Por otra parte, plantea otra crítica al imaginario que se ha creado respecto a las grandes mujeres del pop. “Hay muchas primeras figuras femeninas en el pop, pero lo tradicional es que hagan de divas, un modelo inalcanzable para una chica normal y además muy artificial, donde la música en sí no es tan importante como las cualidades físicas y vocales”, recalca.

Finalmente, Rosenvinge esboza que “es fundamental que los hombres se rebelen contra el machismo al tiempo que las mujeres se empoderan. Creo que éste es el siguiente paso. El macho se come al hombre que hay debajo”.