A través de una investigación, Ciper Chile presentó un correo electrónico que habría sido enviado por el capitán y miembro de la Unidad de Inteligencia Operativa Especializada de Carabineros (UIEO), Leonardo Osses, al funcionario civil Álex Smith, donde se incluía un archivo adjunto con el nombre “Llaitul.txt”. El documento fue enviado el 23 de septiembre de 2017 a las 21.08 horas.

Solo unas horas antes, Carabineros y la Fiscalía había concretado la llamada “Operación Huracán”, con la detención de ocho comuneros mapuche que fueron acusados de asociación ilícita terrorista.

Osses envió a Smith -a quien se apunta como creador del software que permitió la supuesta incautación de los mensajes- un correo electrónico con las imágenes de un notebook, una flecha y un celular en el asunto, en medio de un texto que decía “Documento de… Ojala Termine”.

El medio comparó el contenido del archivo “Llaitul.txt” con los chats que aparecieron en los teléfonos incautados de los comuneros, un material que fue utilizado un día después en el control de detención y que aseguró que el traspaso de los mensajes “es textual”.

Sin embargo, el peritaje de la Unidad Especializada en Lavado de dinero, Delitos Económicos y Crimen Organizado determinó que los mensajes encontrados en los celulares fueron creados cuando los imputados estaban detenidos. Además, dicha conclusión “fue corroborada por otros dos peritajes, uno de la Policía de Investigaciones (PDI) y otro de un experto informático de la Universidad de Santiago (Usach)”.

Aunque Ciper contactó al capitán Osses, este no dio respuesta sobre “el por qué envió la noche del 23 de septiembre un correo electrónico a Álex Smith con los chats de Héctor Llaitul, los mismos que luego aparecieron en un archivo .txt en uno de sus teléfonos”. De todos modos, descartó que los teléfonos hayan sido intervenidos.

Los peritajes son enfáticos en señalar que los archivos no fueron extraídos de mensajería instantánea y que habrían sido puestos en los teléfonos tras la incautación realizada por la policía. Tanto Osses como Smith se encontraban trabajando en medio de los equipos computacionales, en un amplio salón de la sede de Labocar, durante el proceso de peritaje de las pruebas.